Escritores y poetas lo han hecho durante siglos, han buscado la inspiración en cafés y les ha funcionado. Un espacio así predispone a una actitud mental más relajada y más creativa.
1. No sientes que estás trabajando.
2. Es un descanso agradable de la oficina.
3. Tienes acceso fácil a cafeína o teína.
4. Si trabajas en casa, apreciarás el hecho de que en un café no te interrumpirá tu mujer, tu marido, tus hijos, tus compañeros… Nadie meterá la cabeza en tu habitación y te dirán algo como “No te interrumpo, ¿verdad?”.
5. El desplazamiento de tu oficina a un café empieza a despertar tu creatividad.
6. Magdalenas.
7. Tienes muchos inputs que hacen cambiar tu perspectiva (ej. conversaciones ajenas, canciones que suenan, pósters extraños en la pared).
8. No tienes distracciones como limpiar tu mesa.
9. La gente de tu oficina no te hace hablar en voz baja y te exige aparentar que estás más ocupado de lo que estás.
10. Estás en modo ‘las cosas vienen a ti’ sin mucho esfuerzo.
11. Te enfocas en los proyectos más creativos.
12. Te sientes bien formando parte de una comunidad.
13. Se interrumpen los viejos patrones y surgen nuevos.
14. Es como trabajar teniendo un focus group junto a ti. Puedes preguntar su opinión a cualquiera que esté a tu lado.
15. Saca el artista o poeta que hay en ti.
16. Si siempre vas al mismo establecimiento, crearás una red de confianza con otros asiduos al local.
17. Si algo se rompre, no tienes que arreglarlo tú.
